Luces apagadas en diciembre
El invierno había llegado con su desfile de luces y villancicos. Las calles estaban llenas de colores, escaparates brillantes y familias cargadas de bolsas. Para muchos, diciembre era un mes de abrazos y reencuentros. Para Liliana, en cambio, era un recordatorio de lo que faltaba.
Cada noche, al volver a casa, encendía el árbol que había armado sola. Las esferas reflejaban su rostro cansado, y el parpadeo de las luces parecía burlarse de su silencio. La ciudad celebraba, pero en su departamento reinaba un vacío que ni el chocolate caliente lograba disimular.
Las redes sociales mostraban cenas perfectas, risas interminables, viajes soñados. Liliana pasaba las horas comparando su vida con esas imágenes, sintiendo que la suya era un borrador mal hecho. La nostalgia de años pasados, cuando la mesa estaba llena y las voces se mezclaban en canciones, se transformaba en un peso que la hundía más.
El 24 de diciembre, mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo, Liliana apagó las luces del árbol. Se sentó en el sillón y dejó que el silencio la envolviera. No había regalos ni compañía, solo ella y la certeza de que la Navidad no siempre es alegría.
Sin embargo, en medio de esa oscuridad, pensó que quizá no estaba sola del todo: había miles de personas sintiendo lo mismo, escondidas tras sonrisas forzadas. Y esa idea, aunque pequeña, le dio un respiro. Tal vez, aceptar la tristeza era también una forma de resistir.
Este relato busca transmitir cómo la Navidad, que suele asociarse con felicidad, puede convertirse en un tiempo difícil para quienes enfrentan soledad o recuerdos dolorosos.
La llamada depresión navideña suele describir un aumento de tristeza, melancolía o ansiedad durante la época decembrina. No es que sea la navidad la causa si no que existe un patrón estacional, estrés social y económico, expectativas culturales y procesos de duelo que intensifican a fin de año.
Prevalencia y estadísticas relevantes.
- Depresión estacional (SAD) en población general: En México, se estima que entre el 4% y el 8% de la población puede presentar depresión estacional, con mayor afectación en mujeres y recurrencia de episodios en inviernos consecutivos.
- Manifestaciones clínicas y curso: La depresión implica tristeza persistente, anhedonia, alteraciones del sueño y apetito, fatiga, y deterioro funcional por más de unos días y con interferencia en la vida cotidiana; es altamente tratable con intervenciones psicológicas y médicas.
Intervenciones psicológicas con evidencia.
- Psicoterapia cognitivo-conductual (TCC): Reestructuración de creencias ("debería sentirme feliz"), manejo de rumiación, activación conductual y habilidades de afrontamiento; la depresión, incluyendo formas estacionales, responde bien a enfoques basados en evidencia.
Cuándo buscar ayuda profesional.
- Persistencia e intensidad: Si los síntomas duran semanas, se repiten cada invierno o afectan notablemente el funcionamiento, vale la pena consultar con psicología o psiquiatría; la depresión es tratable y la intervención temprana mejora el pronóstico.
- Riesgo elevado: Historia de episodios depresivos, comorbilidades de ansiedad y dificultades del sueño sugieren beneficio de evaluación profesional y plan estructurado.
Lo importante es que pasado el tiempo la mayoría de las personas se recuperan y continúan con su vida normal. En Psiconversando te recomendamos fomentar a lo largo del año un estilo de vida sana, tener ocupaciones, pasatiempos, convivencia familiar y de amistades, evitar el aislamiento, no olvides que para mantener tu salud emocional es indispensable cumplir con tus necesidades básicas: alimentación, hidratación, ejercicio, sueño y manejo del estrés.
Referencias: