Psiconversando no es una línea de emergencia, si tu estas teniendo ideas suicidas o situaciones que pongan en riesgo tu vida o la de los que te rodean acude de inmediato a la sala de urgencias del hospital más cercano, marca al número de la policía local y llama inmediatamente a alguna persona cercana.
Nuestro servicio es únicamente para mayores de edad o con la supervisión de un adulto.
Puede parecer una pregunta muy simple, una cuestión que se responde quizás con el nombre de una persona querida, el amor a ti mismo para continuar y ser mejor que ayer, o las deudas adquiridas por las fiestas decembrinas como motor para volver de esas vacaciones a tu trabajo.
En los años de la antigua Grecia tanto Platón como Aristóteles reflexionaron sobre el alma y sus impulsos como origen del comportamiento humano. Fueron los primeros, al menos así lo cuenta la historia, en sentar las bases para que siglos después, justamente hoy, nos estemos preguntando cual es el motor de nuestra existencia.
También Sócrates mencionaba que la motivación surge del conocimiento del bien, el creía que nadie actuaba mal por motivación sino por ignorancia.
Para Platón la motivación se dividía en 3 aspectos: apetitiva, competitiva y racional. Y tu motivación depende de cuál de estos aspectos te domine.
Aristóteles decía que la motivación está ligada a la búsqueda de la felicidad. Y según sea el caso puedes clasificar tu alma en nutritiva, sensible y racional.
En cambio Epicuro mencionaba que la motivación se basa en el placer y en como evitamos el dolor. Propuso llevar una vida tranquila, sencilla como la mejor fuente de bienestar.
Ya siglos después William James habla de los instintos como motores de la conducta. Y por supuesto que con Freud y su concepto de pulsiones inconscientes (vida y muerte) se introduce el estudio de la motivación humana.
Abraham Maslow desde el humanismo formuló su pirámide de las necesidades en la cual la motivación se organiza en niveles y determina que para llegar a la autorrealización se deben tener satisfechos todos. Los niveles van en ascendente: fisiológicas, seguridad, afiliación y reconocimiento antes de llegar a la punta donde se habla de plenitud total con la autorrealización.
La autorrealización es la necesidad psicológica más elevada del ser humano, se halla en la cima de las jerarquías y es a través de su satisfacción que se encuentra una justificación o un sentido válido a la vida mediante el desarrollo potencial de una actividad.
Hoy en día nuestra motivación no tiene un orden específico, incluso porque los temas que para unos son motivacionales para otros no lo son.
Si bien la motivación es la fuerza interna o externa para impulsarnos a actuar, el sostener el esfuerzo para llevarte a alcanzar las metas no siempre será fácil, habrá momentos en los que te sientas cansado, absorto y necesitas parar, replantear para continuar, el objetivo no cambia pero si puede cambiar el camino, la motivación, las ideas para llegar a él.
La mayor importancia en la motivación es la antesala al aprendizaje y lo que te permitirá mantener la atención y el esfuerzo. La motivación favorece enormemente la resiliencia al superar obstáculos. En el ambiente laboral es clave para el rendimiento, la creatividad y la satisfacción personal.
La motivación es el motor invisible que guía todo nuestro actuar. Desde la antigua Grecia hasta la era moderna se ha entendido como la clave para explicar por qué hacemos lo que hacemos y cómo mantenemos ese esfuerzo constante para mantener nuestras metas y objetivos.
Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.
Henry Ford.
En Psiconversando, te invitamos a buscar en tus acciones la motivación para cumplir tus objetivos, metas y con ello cuentes con una vida tranquila que te lleve a tu equilibrio y bienestar emocional.
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