¿ESTAS EN UNA SITUACIÓN DE CRISIS?
Es curioso como en nuestra infancia rápidamente escuchamos y aprendemos con el NO de los adultos a guardar culpa, o sentirnos mal por no agradar, por poner límites. El NO es esa simple palabra llena de negativismo que nos enseñaron y que nunca debemos decirla para no afectar los sentimientos de una abuela que nos invita a comer una fruta que no es de nuestro agrado.
La historia nos ha mostrado que quien aprender a usar el NO a su favor es una persona incomoda, alguien que debe excluirse por poner tan afamados limites en el momento en que no comparte los mismos ideales o gustos generales.
El decir NO es un acto revolucionario en tiempos donde no nos damos el espacio para escuchar a los demás. Es parte del autocuidado y el respeto hacia nuestros propios límites, no es egoísmo, no es ser una mala persona. Seguir enseñando a complacer a los demás no es correcto, aprender a decir NO de manera afirmativa genera relaciones más sanas y equilibradas.
Nunca, pero nunca, te sientas mal por decir NO, confía en tu pensamiento, en la evaluación que tu mente te brinda sobre los beneficios de decir NO. Si la otra persona se molesta es su problema, debe tener en cuenta que el respeto no es motivo para señalarte y culparte.
Los límites definen quién eres y quién no eres.
— Henry Cloud.
A menudo, los pensamientos negativos distorsionados nos impiden establecer límites saludables. Algunos ejemplos comunes incluyen:
Estudios recientes en psicología destacan que aprender a poner límites es clave para el bienestar emocional, la prevención del burnout y la construcción de relaciones sanas. La evidencia científica muestra que técnicas como la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) y el entrenamiento en asertividad son las más efectivas para desarrollar esta habilidad.
Si quieres ser respetado por los demás, lo mejor es respetarte a ti mismo.
Sólo por eso, sólo por el propio respeto que te tengas, inspirarás a los otros a respetarte.
— Fiódor Dostoyevski.
Mar. 25, 2024