Este 8M las redes seguirán llenándose de consignas sobre igualdad y detrás de las mejores intenciones sociales y corporativas existe un saboteador silencioso: el sesgo inconsciente.
Hablemos más allá de la conmemoración, de cómo los sesgos cognitivos automáticos pueden llegar a afectar la percepción del talento femenino. Si queremos avanzar en una equidad real no basta con la buena voluntad.
Brindamos un enfoque práctico con herramientas de autovalidación del pensamiento para identificar cuando estamos actuando bajo un prejuicio y como corregirlo a diario.
Nuestro cerebro es una máquina de eficacia más no de precisión y para procesar millones de datos que recibe utiliza atajos mentales llamados heurísticos (estrategias o métodos prácticos que usamos para resolver problemas o tomar decisiones de manera rápida y eficiente, aunque no siempre garanticen la solución óptima) que regularmente se encuentran sujetos a estereotipos culturales históricos, los cuales condicionan la forma en la que interpretamos la realidad.
En nuestro entorno laboral estos fenómenos se pueden observar de la siguiente manera:
- Sesgo de afinidad: tendemos claramente a favorecer a las personas que se parecen a nosotros, lo que sigue perpetuando los techos de cristal.
- Efecto Halo: si un hombre es asertivo es visto como un “líder”, si una mujer muestra la misma conducta, el sesgo la etiqueta erróneamente como “agresiva”.
- Doble lazo: rara vez se aplica a los hombres la percepción de que deben ser competentes pero también “agradables”, como se designa a las mujeres.
La autovalidación del pensamiento como antídoto… la equidad no es un estado de ánimo, es una práctica de reflexión sobre como pensar, aprender y regular los propios procesos mentales.
Te presentamos algunas prácticas para limitar el sesgo antes de que se convierta en acción:
- La técnica del "por qué" inverso.
Antes de tomar una decisión sobre una contratación, una promoción o una crítica, hazte esta pregunta:
“Si esta misma acción la hubiera realizado un hombre (o alguien más parecido a mí), ¿mi reacción sería la misma?”. Si la respuesta te genera una pausa, estás frente a un sesgo.
- Micro-mensajería positiva.
Los sesgos se combaten con evidencia. Busca activamente "contra-ejemplos" de estereotipos en tu equipo. Documentar los logros técnicos de las mujeres de forma objetiva ayuda al cerebro a reescribir la narrativa de quién es "apto" para ciertas tareas.
- Criterios de evaluación ciegos.
En la medida de lo posible, evalúa resultados, no estilos. Define qué significa el éxito en un proyecto antes de saber quién lo ejecutará. Esto elimina la influencia de la percepción personal sobre el mérito real.
La equidad de género no es un problema de las mujeres que debe ser resuelto por mujeres; es un desafío de diseño cognitivo que nos involucra a todos.
Nunca olvides que una crisis política, económica o religiosa será suficiente para que los derechos de las mujeres sean cuestionados.
— Simone de Beauvoir
Recuerda que la igualdad es el destino, pero la equidad es el vehículo para llegar allí. Sin equidad, las brechas sociales simplemente se mantienen con un nombre diferente.
Este 8M, el mejor homenaje es cuestionar la lente con la que miras el mundo.
Referencias:
- Eagly, A. H., & Karau, S. J. (2002). Role congruity theory of prejudice toward female leaders. Psychological Review, 109(3), 573–598. https://doi.org/10.1037/0033-295X.109.3.573
- Kahneman, D. (2011). Thinking, fast and slow [Pensar rápido, pensar despacio]. Farrar, Straus and Giroux.
- Moss-Racusin, C. A., Dovidio, J. F., Brescoll, V. L., Graham, M. J., & Handelsman, J. (2012). Science faculty’s subtle gender biases favor male students. Proceedings of the National Academy of Sciences, 109(41), 16474–16479. https://doi.org/10.1073/pnas.1211286109
- Williams, J. C., & Dempsey, R. (2014). What works for women at work: Four patterns working women need to know. NYU Press.